“La última vez que me escribió fue para pedirme SUS COSAS.”
La última vez que estuvo en línea
DÍA 1
No lloré cuando me dejó.
Lloré a los dos días después, cuando dejó de ver mis historias como si yo ya no existiera...
Terminamos un martes por la tarde. Sin gritos. Sin drama.
Con ese tono tranquilo que usan los hombres cuando ya lo tienen decidido desde hace tiempo y tú todavía estás intentando entender qué está pasando.
Me dijo que yo no había hecho nada malo.
Que simplemente ya no sentía lo mismo...
Que necesitaba estar solo.
Y yo asentí, como si entendiera.
Sentía que algo llevaba semanas rompiéndose delante de mí y yo fingía no verlo.
Esa noche dormí con el móvil apoyado en el pecho.
No porque fuera a escribirle.
Sino porque necesitaba saber si seguía despierto sin mí.
A las 00:43 apareció el
“en línea”.
Me quedé mirando la pantalla como si en cualquier momento fuera a escribirme, pero...
No lo hizo.
A las 00:46 desapareció.
Y ahí sentí algo extraño.
No tristeza todavía.
Sino esa sensación incómoda de que ya no era mi persona.
De que estaba hablando con alguien más.
O pensando en alguien más.
O simplemente viviendo su vida sin que yo fuera parte de ella.
Llevaba semanas notándolo diferente. Más distante. Más pegado al teléfono cuando estábamos juntos.
Una vez sonrió mirando la pantalla y, cuando le pregunté qué era, me dijo “nada”.
Nunca es nada.
Un día apareció un nombre nuevo en sus seguidores.
Perfil privado.
Sin fotos.
Sin nada que pudiera confirmar mis sospechas.
Pero él le daba like.
Yo no dije nada.
Porque hoy en día las chicas no “reclaman”.
Las chicas revisan en silencio. Comparan en silencio. Se hacen daño en silencio.
Después de dejarme, subió una historia riéndose con amigos.
Había una voz de mujer detrás.
No se veía su cara. Solo su risa.
Repetí el vídeo como 10 veces.
No pude demostrar nada.
Pero mi intuición no necesitaba pruebas.
Y lo que más me dolió no fue pensar que pudiera haber otra.
Fue darme cuenta de que, si la había, yo llevaba semanas compitiendo con alguien que ni siquiera sabía que existía.
No sé si me dejó por ella.
No sé si ya hablaban.
No sé desde cuándo dejó de elegirme.
Solo sé que hubo un momento exacto aunque yo no lo vi, en el que dejó de mirarme como antes.
LO PEOR NO FUE ESA MADRUGADA, FUE LO QUE VI AL DÍA SIGUIENTE EN INSTAGRAM....
DÍA 2
`LA PRUEBA'